Ojalá que no me vaya mal….

Trabajar la autoestima es importante para desarrollar cualquier actividad.

Ahora bien, muchas veces mostramos actitudes a nuestro entorno con señales de que nos comemos el mundo, pero a la hora de enfrentar situaciones de exposición pública, sentimos física, psíquica y cognitivamente que no vamos a poder dominar tal situación.

Como seres humanos debemos ser conscientes de que tener miedo es normal ya que forma parte de nuestra naturaleza y creo que el desafío no es vencerlo, sino reconocerlo y actuar en consecuencia.

Este tema merece ser desarrollado de manera amplia y desde muchas perspectivas, por lo que yo me voy a centrar en el aspecto de cómo reconozco si mi autoestima es baja.

Una manera simple de saber si mi autoestima es baja está asociado al nivel de timidez que poseo y cómo eso interfiere en una normal interrelación social. Si prefieres conectarte con tu círculo íntimo o evitas reuniones sociales es porque algo de eso debe estar sucediendo. Quizá tengas temor de exponerte públicamente.

Otra manera de reconocer cuál es tu nivel de autoestima es escuchándote cómo dialogas contigo mismo. “No creo que pueda hacerlo”, “Soy inútil para esto”, “No sirvo”, y todas las expresiones similares que se te puedan ocurrir, en cierto modo, atentan contra ese principio fundamental que debe existir en todo desarrollo personal: creer en uno mismo.

Así que cada vez que emprendas un proyecto, cada vez que debas actuar, escúchate a ti mismo y si no te gusta cómo te tratas, corrige esa forma de dirigirte hacia ti.

El título de esta nota “Ojalá que no me vaya mal” es tramposo. Porque si bien encierra un mensaje positivo, la construcción negativa de la misma le dará fuerza suficiente para que suceda todo lo contrario.

Si puedes hablar en positivo, por qué hacerlo de forma negativa. Intenta hablar de manera positiva y después me cuentas los cambios que experimentas.

Éxitos y “ojalá que te vaya bien”.